Cuidadito, anda, que lo parto.

amarillita

Dame dracarys que quiero morí, dame dracarys. Quisiera yo decirle a usted, pero hay siempre tantas olas de distancia entre la caracola de tu oído y el volcán de mi garganta. No sé. Sueño con sacar las pastillas de las riñoneras y sustituírlas por condones y vibradores y aceites quita penas. Sueño con tener a un fabricador de desayunos que, a su vez, tenga como sueño ser el fabricador de desayunos de alguien, y lo hagamos lento, y pose el aguacate en mi boca, el tomate en mis tetas, el pan tranquilito en su culo, que me lo como entero. Sueño con vendarte los ojos, con ponerle por delante a tu nariz unos diez coños, con estar cachonda porque llegas al mío y te detienes en el mío porque sabes que es el mío. Sueño, entonces, que en un impulso me lo comes y lo devoras y lo reconoces con la misma precisión, elegancia y técnica con la que se lamen las tajás de melón fresquito en Sevilla en pleno agosto. Espera, espera un momento, que te estás chorreando toda la barbilla y ahora es cuando más me gusta a mi comer una boca. Claro que sueño con que mi olor esté hincado en tu pituitaria y se nos erizara la genética en una danza de cinco dedos, de medio puño, de puño entero, de lluvia de estrellas. ¡Pero, qué pregunta es esa! ¡Pero, qué calor hace ahora en esta casa tan pequeña! Quién no ha soñado alguna vez con leerse un libro mientras se bebe un mojito y pide amor sin compromisos ni egoísmos entre las piernas. No sé tú, claro, yo sigo soñando y sueño con un esclavo sin cadenas pero con alas que desee sumergirse en los deseos más húmedos de mis membranas y soplar todas las velas. Comerse las velas. Derretir las velas. Ofrecerse como voluntario para darme lume, sua, foc, palosanto y candela. Sueño con espantar a los monstruos a base de felaciones en las avenidas nocturnas, luego reírnos desnuditos en el mar que todo lo cura, jugar a preñarnos sin preñarnos pero preñándonos, y seguir buscando instintivamente a la mejor candidata que quiera follarte mientras yo miro. Con lo que a mi me gusta escupirlo todo. No estoy hablando de prostitución, ni de sometimiento, ni estoy cosificando ningún cuerpo. Estoy hablando de sexo, que conste, que me gusta. De sexo. De sueños. De sexo. Y sí, claro, sueño con encontrar un vocabulario más genérico para definíroslo, con escribir los nombres de todos los genitales, con orientarme hacia todas las orientaciones y hablar desde la boca de la diversidad, pero ahora mismo solo me sale la poesía cuando me miro el coño. Y es un coño. Y arde. Y quiere un falo. Un falo que se alíe y se deslíe y se pervierta cuando cojo y me empodero. Y salto. Mira qué salto.

Cuidadito, anda, que lo parto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s